miércoles, 14 de noviembre de 2012

Aprende de tu hijo, sobrino o vecino.

Buenos días a  todos. La anotación de hoy irá destinada a hablar sobre la multitud de cosas que podemos aprender con un niño pequeño.

Empezando por los primeros días de vida, un bebé necesita una serie de cuidados, pero el más importante es recibir calor de sus padres. Consigue dormirse con el latido del corazón de éstos. Cuando tiene alguna dolencia o malestar, en cuanto es arropado se calma.
Sonrie inesperamente, incluso cuando duerme y no le hace falta saber hablar para transmitir sus sentimientos.

Cuando han superado el séptimo mes, empiezan a ver los entornos desde fuera del cochecito y a su disposición, ya sea gateando o caminando torpemente consiguen llegar allí donde les despierta el interés. Sonrien más a menudo porque casi todo les hace gracia. Comienzan a hacer cosas graciosas porque les gusta ser atendidos y ver alegría en la cara de los que están a su alrededor.
No temen al ridículo en ningún momento y tienen muy encuenta sus intuiciones.

Superado el año y medio de vida, los niños desarrollan una creatividad impresionante, despiertan atención por todo lo nuevo y en la mayoría de los casos cuando quieren hacer algo no les vale un "no" por respuesta. Se interesan por las relaciones con otros niños abiertamente y su aprendizaje es realmente rápido.

Un niño que ha vivido con necesidades por cubrir cuando les ayudas te lo agradecen con pasión y aunque tengan poco, ese poco lo comparten con otros que estén en su misma situación.
Aman sin pedir nada a cambio y disfrutan de su entorno jugando, imaginando y arriesgando cosas nuevas.

Necesitamos quitarnos las gafas de sol mientras estamos cerca de ellos y aprender cada insignificante cosita que hacen porque detrás de ellas hay criterios que nunca debemos abandonar en la vida.

"Se trata de humildad, corage y ganas de vivir"

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