jueves, 7 de febrero de 2013

Días cansados.



Existen esos días en los que ya antes del medio día estamos tan cansados que no podemos mantener el ánimo de forma positiva, resulta todo un poco más difícil y cualquier cosa que nos produzca placer la vemos a 100 años luz de nosotros.

Estos días quizás sean recordados con más detalles y mayor tiempo, que otros días de pleno disfrute.

Son difíciles, eso no lo niego, pero debemos mantener nuestra satisfacción al 100%, intentar mantener una visión del día positivo, pues estos días son los que más cosas interesantes y valiosas hacemos. Son éstos los días en los que podemos demostrarnos a nosotros mismo lo que realmente valemos y enterrar nuestros miedos a días de igual esfuerzo.

Mantener esta visión ayuda a emprender días más sencillos con una motivación superior y a demostrar al resto todo nuestro potencial.
Afortunadamente no son así de difíciles todos los días, pero sin ellos no podemos valorar nuestras habilidades y capacidades.

Por ello, no empieces el día pidiendo siempre simplicidad, afronta los retos y las dificultades porque de ellos aprenderás.  La vida es aprender día a día.

sábado, 2 de febrero de 2013

Todo lo que amo.

Ni grandes cantidades de dinero, ni grandes reconocimientos, ni fiestas en mi honor. 
Todo lo que realmente valoro y me motiva a disfrutar cada día la vida más, es la oportunidad de poder caminar para llegar a los sitios que más me fascinan, la oportunidad de poder abrir los ojos tan claramente que me permita ver el amor que hay detrás de cada insignificante acto, la oportunidad de poder oir la verdad más sincera aún sin haber sido pronunciada y el sonido más bello de la naturaleza en calma, aún cuando el ruido la intenta esconder a todos, la oportunidad de poder tocar y sentir la vida de todo lo que me rodea, el pequeño corazón más bello de lo que aún está en camino.
Por todo esto, cada día siempre será diferente pero nunca jamás habrá días más importantes que otros. Porque aunque no pudiera caminar, ver, oir o acariciar, seguro que podría amar ese día igualmente y sentir en mi pecho tanta gratitud que mi cuerpo vibre y mis ojos brillen como nunca antes lo hayan hecho.
No temas al futuro porque mientras exista alguien o algo hacia quien regalar este sentimiento, nada podría hacerte daño.

La vida es el mayor regalo que recibimos y el único camino hacia nuestra felicidad, tan solo tienes que abrir tu corazón para poder sentirlo.